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“Los niños tienen voz y la escuela debe articularla a todo el proceso educativo”: experto irlandés

“Los niños tienen voz y la escuela debe articularla a todo el proceso educativo”: experto irlandés

Irlanda está formando ciudadanos para la vida del siglo XXI. Tras la firma del acuerdo que resolvió el conflicto más grande de su historia, entre protestantes de Irlanda del Norte y católicos republicanos apoyados por el Reino Unido, conocido como ‘The Troubles’, nació en 1975 la red de escuelas ‘Educate Togheter’: un modelo educativo que por más de 30 años ha unido a miles de niños irlandeses en un mismo salón de clases, por encima de sus creencias religiosas y culturales.

Su director, Paul Rowe -invitado este año al Foro Educativo Distrital-, explica por qué cada vez más padres le creen a este exitoso modelo, que bajo el enfoque de educación democrática para el futuro, hoy tiene funcionando más de 90 escuelas en Irlanda y el Reino Unido y busca llegar a más países alrededor del mundo.

Secretaría de Educación del Distrito: ¿Cuál fue la principal motivación para crear ‘Educate Togheter’?

Paul Rowe: Después de la independencia irlandesa en 1922 el sistema educativo del país pasó a ser auspiciado completamente por la iglesia y todas las escuelas antiguas pasaron a ser católicas. Sin embargo, durante el periodo de conflicto civil en el norte de Irlanda los padres de familia se unieron para pedir que sus hijos fueran educados juntos, con el fin de contribuir a un mundo en el cual la vida de las personas no fuera dividida por sus creencias religiosas y con respeto por la diferencia.

Así que decidimos crear Educar Juntos, en 1975, para cumplir con ese objetivo. Es por eso que el nombre tiene su motor en la idea de aprender y vivir en colectivo y que ningún chico, sin importar su origen, se quede por fuera de la escuela.

¿Cómo lograron darle forma a ese objetivo?

Empezamos a trabajar el sentido de la amabilidad, de ser amables. No hemos encontrado ningún grupo político o religioso que excluya el concepto de la amabilidad. Es un concepto muy poderoso con el cual quisimos que los estudiantes fueran amables consigo mismos, con sus compañeros, con sus familias, sus amigos, con la comunidad y con lo que les rodea.

Ser amable es una posición ética, porque si soy amable contigo y eres mi amigo y yo creo que estás haciendo algo equivocado, no es amable de mi parte no decírtelo y eso se acopla muy bien con las cuestiones morales religiosas o culturales.

“Crecientemente los padres de familia están buscando una educación basada en los derechos humanos, la equidad y calidad”

¿Pero eso no podría generar casos de hostigamiento escolar o discriminación?

Trabajar el hostigamiento es sencillo porque desde muy temprana edad los llevamos a crear acuerdos de comportamiento basados en lo que significa ser amables, y que funcionan como códigos en todo el grupo. Además, les enseñamos a los niños técnicas formales de mediación para que cada uno las ponga en práctica en los diferentes escenarios de la escuela.

Y si ese código grupal se rompe, ¿cómo responde la escuela?

Tenemos algo que se llama la política del silbato (whistleblowing policy) que consiste en poner en público situaciones o prácticas incorrectas, y que el niño tiene derecho a decir cuando algo no anda bien.

De esa manera, cuando haya situaciones de pandillismo, con las que niño se sienta intimidado, existe una ruta más segura para que un supervisor se pueda dar cuenta de lo que ocurre, de lo que está pasando en la familia de los estudiantes. Es una estructura fuerte en la que el niño puede hablarle sin miedos a su profesor o en el caso extremo a otra persona que no lo sea.

¿Se aborda de la misma manera cuando hay diferencias religiosas entre los estudiantes?

La religión católica en Irlanda es un símbolo de identificación nacional, el 98% es oficialmente católico. No obstante, en los salones de clase lo que hacemos principalmente es garantizar un ambiente de calidad en el que los chicos respeten la base social o religiosa de cada uno y que todo alrededor del salón de clases gire en torno a esa base.

¿Y cómo logran que eso suceda en la práctica?

Tenemos un currículo ético llamado ‘aprender juntos’ que provee todo un marco de referencia para acoplar la iglesia y su propio modelo de desarrollo a una escuela con calidad y justicia. Eso crea un espacio intercultural rico que hemos denominado sistemas educativos de creencias. Luego la educación se enfoca en la ética y en proveer un ambiente sostenible para los estudiantes.

“En 2011 y 2013 Irlanda apareció en el séptimo lugar de las naciones más desarrolladas del mundo y está en los puestos más altos en materia de libertad económica, política y de prensa”

Recogiendo ideas, ¿en qué cree que radica el éxito de ‘Educate Togheter’?

La razón por la cual tantos padres de familia quieren que sus hijos vayan a una escuela de Educar Juntos, es porque crecientemente están buscando una educación basada en los derechos humanos, la equidad y calidad y por eso nuestras escuelas tienen tanta demanda, porque los padres quieren acabar con un sistema que solo contempla un solo sistema de creencias.

Es a lo que usted llama “educación para el futuro”...

Así la han percibido los padres; como una opción para el futuro de sus hijos. Ellos saben que sus hijos van a jugar, a vivir y a trabajar con personas de variados y diferentes orígenes, creencias religiosas, culturas y sociedades. Que vivimos en un mundo globalizado en el cual los niños pueden viajar más y de manera fácil que nunca. Que se pueden conectar al internet con cualquier parte del mundo. Así que ven que el modelo de Educar Juntos es el que mejor se adapta a ese contexto.

En la práctica, ¿cómo es una clase en una escuela de ‘Educate Togheter’?

Estudiamos casos desde diferentes actores para hacer que todos participen. Por ejemplo, para el caso de Irlanda hacemos grupos que representan las fuerzas revolucionarias del norte de Irlanda, el gobierno, la comisión europea y abordamos un tema específico desde diferentes perspectivas.

La clave es que luego les pedimos que se muevan y que cambien mesas y argumenten el mismo caso desde la postura de la otra persona. Entonces de manera inmediata tenemos a los estudiantes involucrándose en cómo se siente estar desde la otra perspectiva. Eso genera un altísimo nivel de comprensión y respeto por la posición opuesta, y con esas situaciones obtenemos muy serios balances de las familias que han sido víctimas u otros temas relacionados.

¿Cómo cree que se pueden democratizar más las escuelas en el mundo?

Entendiendo que un niño no escoge su realidad, no escoge sus padres ni lo que ellos hagan. Un niño no decide nacer ni vivir en condición de vulnerabilidad o no. En cambio, un niño tiene voz, y lo importante es que la escuela se tenga que articular con su voz durante todo el proceso educativo. Esa es la clave en el direccionamiento de una escuela más democrática, y al mismo tiempo, un gran problema en los sistemas educativos del mundo.

¿Le gustaría replicar el modelo de ‘Educate Toghether’ en otros países, como Colombia?

Estamos muy interesados en crear convenios en cualquier lugar del mundo, porque la única forma de enseñar ciudadanía global es practicándola y teniendo esa experiencia por cuenta propia.

Por Esteban Pineda

Paul Rowe, director de la red nacional de escuelas sin ánimo de lucro ‘Educate Togheter’, surgida después del conflicto civil en Irlanda, comparte la experiencia de este aplaudido modelo educativo que busca construir una escuela más democrática, con ambientes para aprender y vivir en colectivo.
(Original publicado por Juan Manuel Cruz Pinto)

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© Fuente textos e imágenes: SED Bogotá

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